Crac


Prefiero a la gente rota,
la gente rota va por las esquinas
como los gatos, porque son gatos,
y se sientan en las mecedoras
a mirar la montaña, la lluvia,
a escuchar el río.
La gente rota no habla con extraños,
no le interesan, no los saluda,
no entiende de simpatías.
La gente rota se salva
en la onomatopeya
del silencio, de la soledad.
La gente rota anhela dormir días enteros,
dormir y soñar, que es como morir.
La gente rota se levanta en las madrugadas
y reza al hueco de la oscuridad
casi siempre sin esperanza.
La gente rota vive la vida,
su amor por la vida, con el desdén
de los que se saben estafados,
y se guardan las lágrimas
para cuando haya que llorar
de verdad.