Puedes comprenderlo si te piensas
desnudo
en medio del bosque, falto de pelajes,
de garras, de furia.
Inventamos el fuego porque temíamos.
La pistola, el tanque, el asfalto,
el acero de las altas torres.
El delirio de la razón.
El miedo nos hizo creer que podríamos.
Pero no sabemos derrotarnos,
tampoco rendirnos,
y así vamos, oficiando el extravío
entre el ramaje y las raíces,
tan indefensos
de nosotros mismos.