Crash Test Dummy


En el estacionamiento monta la cacería, hasta que finalmente les sale al paso y los sorprende. De los escoltas se deshace y sólo deja con vida a la víctima anhelada. La somete, la reduce con apretados cinturones y la sienta en el puesto del acompañante. Entonces toma el asiento del conductor y aguarda hasta la madrugada para salir con estrépito a las calles vacías.

Conduce a toda velocidad e impone en su víctima el horror del vértigo.
Grita, la víctima grita, su boca no ha sido vendada. Crash Test Dummy quizás sonríe tras su máscara, o evidente en su máscara, que es ya una sonrisa.

En cierto momento entrompa una pared y se estrella a cientos de kilómetros por hora.

Entre el humo y el latón retorcido, Crash Test Dummy sale
y se aleja en la noche saturada de olor a sangre y carne chamuscada.

Otro criminal ha muerto.