Hazañas del héroe



1.     No jugaba fútbol este héroe.
2.    Leía, eso sí, leía los fines de semana, echado en su sofá, y hacía nacer una luz a su alrededor. Era la luz del atardecer, o también del amanecer, allí, saliendo de su cuerpo en el sofá de aquel cuarto con bibliotecas.
3.    Algunas tardes llevaba al mar a su pequeño.
4.   Otras, lo llevaba a casa de sus primos. Los fines de semana, temprano en la mañana, lo montaba en su carro y atravesaban la ciudad aún dormida, aún sin tráfico.
5.    Decía frases increíbles que quien las escuchó nunca las olvida. Frases como «Nunca te enamores de mujer sentada», o «En esta vida, es mejor hacerse pasar por tonto».
6.   El héroe visitaba con su pequeño librerías y tiendas de cómics.
7.    Y tiendas de música. Y museos.
8.    Amaba la pintura de Dalí, y no despreciaba el arte abstracto.
9.   Una vez se bajó del carro a discutir con un tipo que se le atravesó con su camioneta titánica y que casi lo choca. (Su pequeño, atrás, se preguntaba si también él debía bajarse a hacer algo, si quizás él debía salir a defender a su viejo ídolo).
El héroe murió cierto día, y siguió vivo en el recuerdo del chico. El héroe es inmortal, como todo héroe.