Tom Waits es un héroe disfrazado de
mamarracho.
Pero ese disfraz es también su traje de
oficina,
que no tiene, que detesta (el traje, la
oficina).
La capa la lleva por dentro de la
camisa, oculta.
Tom Waits sabe que es mejor seguir calle
abajo,
sangrando, como Romeo por las esquinas,
(la sangre y las flores son lo mismo).
Tom Waits tiene grandes los pies
y camina sobre el fuego del asfalto,
como si nada
(porque usa zapatos de suela gruesa,
claro está).
Tom Waits odiaría este poema, y
buscaría a Bukowski
para darme una paliza, sin piedad,
merecidamente.
Tom Waits es el héroe preferido del
Diablo
y de Dios, y de los niños como yo.
Tom Waits es el campeón de las mentiras
y sabe que todo es inútil,
pero también que todo es ficción
y que la ficción nos salva
o no salva, da igual.
