El otoño de Bruce Wayne


A veces, cuando en las cosas se deriva
y almuerza en cualquier mesa
clavada al piso de cualquier feria de comida
de cualquier mall de Ciudad Gótica.

A veces, le llegan, sí, los recuerdos.

Nada que le estalle en la cara:
un tejado y su silueta al viento,
un salto al vacío,
un mandala de murciélago,
una tanquilla con vapor nocturno,
un Pow!,
un Clank!,
un Bong!
de una de esas tantas batallas
contra él mismo.

Más allá del anuncio de McDonald´s,
en medio de su soledad con agujeros,
acaricia esos recuerdos,
y su cuerpo, que alguna vez
fue un verdadero cuerpo,
hace descansar las manos
sobre sus muslos,
como si estuviera bien,
como si ya no importara.