La paz de las derrotas



No saldré a derribar ciudades
ni subiré mi alarido
a las colinas encendidas.

Soy viejo en las tolvaneras,
otros hicieron el mal por mí,
y yo también hice lo que me tocaba.

Escribo, me bato en duelo
con las palabras,
suficiente osadía.

He aprendido a estar en paz
con mis derrotas.